LOS DESARREGLOS PSICOEMOCIONALES
POR NANCY CARRERAS ARMENDARIS
Para empezar a hablar de desarreglos psicoemocionales debemos hacer una introducción en saber qué importancia tiene la sangre, ya que ésta es la que se altera y recorre cada parte de nuestro cuerpo llevando conciencia, calor, vida, alimento, energía, emociones, conocimiento, sabores, olores, sonidos, etc. Es el soporte del Shen, lleva la información, comunica todo a todos los órganos y las vísceras. La sangre es ubicua, está en todos lados al mismo tiempo. El Riñón le da la forma aporta el agua, el Hígado la almacena y la depura, el Corazón la impulsa y selecciona lo que pasa, el Bazo Páncreas la mantiene dentro de los vasos y el Pulmón le da la energía para circular. En numerosas tradiciones se la considera como el “vehículo del espíritu”. La Medicina Tradicional China observa que la insuficiencia o la disfunción de la sangre tiene una repercusión neurológica, mental y emocional.
Afectación de la psiquis según los Órganos

Desarrollo de las fases evolutivas de los desarreglos psicoemocionales
El desequilibrio psíquico se puede producir por razones muy diversas, para que aparezca la patología mental hay que pasar por una serie de fases o etapas de evolución. Estas etapas de evolución van a tener su origen en una ante fase desencadenada por diferentes factores de agresión o diferentes niveles:
1. Fase Neurótica controlada por el Maestro del Corazón. En esta fase van a existir tres factores responsables de la ruptura del desequilibrio del Mental:
- Factor exógeno: proveniente de los factores climáticos, el excesivo trabajo físico, y/o psíquico, la vida social, familiar, las emociones repentinas.
- Factor endógeno: se produce por alteración del sistema Zhang–Fu (órganos y vísceras), por desequilibrio Yin-Yang, desarmonía en el Qi–Zue (energía y sangre).
- Factor exógeno–endógeno: pertenecen a este grupo los factores dietéticos.
A raíz de la aparición de estos tres factores empieza el primer estadio del desequilibrio emocional, el pericardio (Maestro de Corazón) como válvula de escape va a desencadenar síntomas agudos y típicos (alteración del sueño, opresión torácica, palpitaciones, taquicardia, alteración del deseo sexual, irritabilidad, hipertensión arterial). Si la alteración desborda la acción del pericardio, el desequilibrio sigue adelante y pasará a la segunda fase en la que se verían afectadas dos unidades energéticas el Hígado y el Bazo Páncreas. Es frecuente que al final de esta primera fase aparezcan ya signos de la segunda.
2. Fase Ansiosa esta fase está representada por las unidades energéticas del Hígado y Bazo Páncreas la afección de una u otra va a depender si es Yin o Yang. En la fase ansiosa Yin (Bazo Páncreas) tendremos un individuo decaído de carácter introvertido, obsesivo, con excesiva preocupación y triste con pérdida de vitalidad. Por otro lado, la fase ansiosa Yang va a repercutir en el Hígado producirá un individuo inquieto de acciones compulsivas con ira, irritabilidad, insomnio, con la mirada perdida por el exceso de factor imaginativo, que le llevará a una ansiedad de deseo insaciable, por lo que alterna estos síntomas con episodios de tristeza y falta de vitalidad.
3. Fase Depresiva esta es una fase bipolar de carácter Yin y Yang. La unidad energética que se afecta es el Pulmón, representante de la energía vital. Si su origen es de índole Yin, el individuo padecerá una caída de la energía vital, apareciendo angustia, melancolía, tristeza, con un constante pesimismo, pérdida de la autoestima y abulia. Si el desequilibrio es de origen Yang, el individuo se caracteriza por cambios constantes en el estado de ánimo, con una ansiedad intranquila, acompañada de pesimismo y tristeza, pero con episodios de llanto y propenso al grito inconsciente.
4. Fase Psicótica en esta fase ya existe una afectación seria del Mental, ya que se ve afectado el eje básico de la economía energética, el eje Riñón–Corazón, Agua–Fuego, el Yin–Yang. Si la alteración es de índole Yin el individuo se caracteriza por una psicosis depresiva y se comporta de forma temerosa, con inseguridad, sin voluntad alguna para ejercer ninguna acción. Si la alteración es muy predominante presentará un terror intenso, miedo a todo. Para él, la vida pierde sentido y puede llegar al suicidio. Si la alteración es de origen Yang se afectará la unidad energética del Corazón apareciendo síntomas como labilidad emocional, euforia, risas y divagaciones incoherentes, si estos factores se hicieran muy persistentes pasaría de ser una psicosis neurótica a una psicosis maniaca. El paciente presentaría manifestaciones como llorar eufóricamente y volver a estar tranquilo en cuestión de minutos, o gritar e insultar a los de su alrededor, siendo impulsivo en sus actos, con la realidad distorsionada, siendo la muerte un aspecto insignificante.
Estas cuatro fases representan la evolución normal de la enfermedad mental. Pero no siempre se sigue este orden ya que un desequilibrio mental fuerte, asentado en la segunda fase puede evolucionar directamente hasta la cuarta fase sin parar por la tercera siendo una afectación grave y directa donde el individuo no ha podido deshacerse del factor patógeno o ha sido un factor exógeno inesperado como una pérdida importante de un ser cercano o un trabajo excesivo físico/psíquico con el que no ha podido el Maestro del Corazón, perturbándole de manera muy seria.
Conclusiones
“Hacerse mala sangre”, gran frase ancestral de mucha sabiduría. Entendimos que las emociones se alojan en la sangre, y dependiendo de su intensidad, detendrán la circulación de energía, produciendo un estancamiento orgánico y un desgaste de energía esencial. La evolución de estos trastornos puede alcanzar los planos más profundos con el riesgo de separación del Yin y Yang. La importancia de un buen diagnóstico nos va a dar el éxito para realizar un buen tratamiento, encontrar la fase más profunda y expulsarla hacia afuera.