POR ANDRÉS PERALTA

La salud no es asunto de los médicos, es asunto de cada uno de nosotros. La verdad es que salvo el pequeño porcentaje de lo que llamamos enfermedades que son de origen genético, accidentes y tóxicos, el resto, por lo general, es nuestra creación, es producto de nuestra forma de actuar, sentir y pensar. Ese “yo soy así” o” así me criaron” o “por todo lo que pasé”, hoy ya empieza a ser una respuesta inocente para no decir infantil y hasta irresponsable en un punto. Una excusa para no asumir un cambio que necesito hacer. La idea es hacernos más conscientes y responsables en nuestras formas de ser y estar en el mundo.

La mayoría nacemos en un cuerpo con todas sus potencialidades y a estrenar, con capacidades innatas como la de auto reparación, la auto regeneración y la de adaptación. Para ello, está llenos de sensores de todo tipo para lograr la homeostasis (estabilidad) y la economía de sus funciones en un mundo cambiante a cada instante.

Existen billones de procesos metabólicos por segundo en paralelo y sincronizados sin siquiera pensarlo. Y de ahí en adelante comienza el “aprender a vivir”, ya que si bien tenemos memorias ancestrales de lo que realmente necesitamos para existir y de lo que nos hace mal también, se nos mete la cultura con un paquete de costumbres y hábitos al punto que vamos dejando de escuchar al cuerpo, a diferencia con los animales. Lo vamos anestesiando de tanto negar o tapar señales que nos da.

El cuerpo está siempre un presente cambiante continuo, adaptándose a cada instante con el ecosistema circundante, con lo que capta con sus sentidos, y también está adaptándose a nuestra interpretación personal de lo que está pasando y de cómo pensamos sobre nosotros, del significado que le damos a nuestras experiencias y nuestra visión del mundo en el que vivimos. Simplemente el saber que cuando experimentamos un fuerte enojo por cualquier razón, justificado o no, nos lleva horas para recuperar el sistema inmune y nervioso al estado anterior. Si estoy nervioso no digiero igual, ni duermo igual, etc. Mi cuerpo, emociones y mente están enlazados, aunque a veces no llegue a relacionarlo. El cuerpo es el lienzo donde se expresa mi forma de ser y estar en el mundo. Existe un correlato de las emociones, elecciones y creencias en la biología.

Dicen por ahí que la salud es un silencio armonioso del cuerpo y de la mente, donde crecen las relaciones satisfactorias con uno mismo y los demás. Es una sensación de bienestar tal que permite que emerjan capacidades como el disfrute, la alegría, el canto, el compartir, la danza y la belleza. Los invito a seguir sumándole sentipensares a la definición de salud, la nuestra, la que hacemos todos los días.

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