POR HUGO BILSKY

Piera Aulagnier fue una psicoanalista y psiquiatra infantil italiana, investigadora del desarrollo del psiquismo y la subjetividad humana. Ella nos dice que, como humanos, desde nuestro nacimiento e interrelación con el mundo, vivimos dos violencias: la violencia primaria, elemento necesario para nuestra supervivencia, en la que los adultos que crían a un bebé, interpretan y dan significado a las distintas expresiones de ese Ser (tenés frío, tenés hambre, extrañabas a mamá, etc.) donde el adulto pone palabras que dan significado a las expresiones y necesidades vitales de ese bebé y sin lo cual este no sobreviviría. Pero también nos habla de la violencia secundaria, que es la que ejerce ese adulto significativo en la vida del infante, al ponerle ya un significado complejo y una sanción de lo que está bien o mal de la expresión de ese Ser. (Te portas bien, te portas mal, sos un bebé inquieto, sos un bebé tranquilo, etc.). Estas palabras calificadoras o descalificadoras, tienen una incidencia en el ser humano que marca matrices y huellas que determinan muchísimo de cómo este Ser se va a relacionar con el Mundo, con la Vida, y con él mismo. Dicho de otra manera, marca una fuerte impronta de la ideología con que este ser humano va a transitar su vida.

Desde que nacemos las palabras en todas sus formas de expresión marcan la interrelación con nuestros semejantes y con nosotros mismos. Poner en palabras, decir, nombrar, llamar, son partes esenciales de nuestra vida cotidiana y de nuestra supervivencia. Y por lo tanto no tienen nada de ingenuas. La psicología de masas conoce muy bien esta importancia, así como los comunicólogos, la psicología del consumidor, ni que hablar de los asesores políticos y los que manejan los hilos del poder en el Mundo. Recuerdo cuando en el año 1983 con el regreso de la democracia, trabajando en la reconstrucción de las redes sociales destruidas por la cruenta Dictadura Militar, había palabras que casi no se podían nombrar, por ejemplo: Proceso y Reorganización, palabras que en su esencia eran necesarias y vitales en la vida de una sociedad, habían cambiado su significado, nos las habían arrebatado para transformarse en palabras que despertaban temor, angustia, dolor y enojo.

Hace unos años atrás, un muchacho joven de aquí del Valle, me dijo con un poco de timidez, que él era “Libertario”. Inmediatamente me vino el recuerdo de los viejos anarquistas de la FORA en la ciudad de Santa Fe, que me acogieron en el año 1975, y me contuvieron en una vieja Biblioteca Anarquista de esa ciudad, cuando con 16 años, amenazado por la Triple A, por ser presidente del centro de estudiantes de mi escuela y Militante de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios) tuve que escapar de Buenos Aires. Eran viejos sabios, me contaron sus historias, muchos eran españoles sobrevivientes de la guerra civil. Sindicalistas luchadores por los derechos de os más pobres. Me contaron quién era Bakunin, los principios de la Autogestión, la democracia directa, el ser humano como Ser Social solidario, no competitivo. Hablaban del Amor al prójimo, a la Naturaleza, de una sociedad económicamente igualitaria y autorregulada desde las bases y no desde el poder económico, y sobre todo hablaban de la Libertad como principio básico y fundamental de una sociedad. En pocos minutos me fui dando cuenta que este muchacho hablaba de otra cosa…, yo me confundí, pensé que había escuchado mal, pero no, él le daba otro significado a esa amorosa y valiente palabra llamada “Libertario”. Yo podía estar de acuerdo o en desacuerdo con estos viejos Libertarios, pero les aseguro una cosa, nada tienen que ver con los que actualmente se hacen llamar Libertarios y que sólo justifican el ultra capitalismo, la individualidad y el extremo del poder de los poderosos económicamente sobre el resto de la humanidad. ¡¡Nos volvieron a robar!!

Ser Libertario es ser un Revolucionario del Amor, de las libertades humanas con conciencia social, de la Solidaridad, de los valores humanos contra el ultra materialismo y la explotación de los humildes. ¡¡Nos robaron la palabra Libertad!!, reduciéndola, como hizo Martínez de Hoz en 1976 al asumir como Ministro de Economía de la Dictadura Militar, a la Libertad de los poderosos para avasallar los derechos y libertades de la clase media y de los más humildes. Libertad para dejar gente sin trabajo, para quitar derechos adquiridos, para que los jóvenes no tengan libertad de estudiar, para desamparar a los más vulnerables como los jubilados, los discapacitados, y los enfermos. Para estos que se hacen llamar Libertarios y que claramente no lo son, este tendría que ser un país para pocos, para los que sobrevivan, “para la gente de bien”. Les aseguro que no tiene nada de ingenuo, ni de improvisado de que nos hayan robado estas palabras cambiándole manipulativamente su significado. Nos necesitan confundidos y paralizados.

Veamos el significado de Libertad para la Real academia española:

“La libertad es la capacidad humana de actuar por voluntad propia, sin que se le imponga la dirección o manera de tomar y ejercer sus decisiones. El ejercicio de la libertad implica asumir la responsabilidad por los actos propios y las consecuencias de estos para una o uno y para otras personas.”

Y ahora la de Libertario:

“Etimológicamente, la palabra «libertario» significa «partidario de la libertad», y puede ser un antónimo de autoritario,​ de determinista,​ o de esclavista,​ lo que dependerá del significado de la palabra «libertad» que se esté usando.”

No nos dejemos robar ni una palabra más, no dejemos que nos confundan, para esto tenemos que hacernos cargo de su significado y elegir ejercerlas consciente y responsablemente.

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